Mitos y verdades: todo lo que debes saber sobre el ácido hialurónico

Uno de los tratamientos que más realizamos en nuestra Clínica es el que tiene como protagonista al ácido hialurónico. Hoy queremos hablaros de cómo lo utilizamos, comentaros cómo puede ayudaros y derribar algunos falsos mitos.

Existe una tendencia a pensar que la única sustancia que se infiltra en la medicina estética es el bótox. Y no es así. El ácido hialurónico es una sustancia que se encuentra formando parte de las membranas de nuestras células, de nuestros ligamentos, de nuestras articulaciones y que se emplea en medicina regenerativa. Porque sus usos no son solo para estética, sino también para otras especialidades como traumatología u oftalmología, por ejemplo. Ello se debe a que es una sustancia captadora de agua, hidratante, que forma parte de la estructura de nuestra piel.

En primer lugar, nos gustaría explicar que con el paso del tiempo, perdemos componentes, entre ellos, el ácido hialurónico. Para combatir este efecto, en los laboratorios se ha creado una sustancia compuesta por el ácido hialurónico, que ya está presente en nuestro cuerpo, al que se le añade una serie de polisacáridos para que sea más estable. Y eso es lo que utilizamos en nuestra Clínica. En el mercado existen muchos tipos de ácidos hialurónicos. Lo que hay que tener en cuenta es que deben llevar el sellado CE de la unión Europa y FDA (de la Agencia del Mercado Estadounidense). En este caso, pueden ser utilizados con total fiabilidad, ya que están respaldados por estudios científicos contrastados.

¿Para qué lo utilizamos?

La medicina estética ha evolucionado. Cada vez más la tendencia es utilizarlo para armonizar el rostro, obteniendo diferentes resultados en función de su densidad (hay muchas densidades en el mercado). Si es más baja, potenciamos el aspecto hidratado de la piel. No estamos rellenando, sino más bien dando cuerpo. Si es más denso, podemos realzar la propia armonía del rostro, sobre todo en edades maduras, pero no muy envejecidas. Y cuando utilizamos ácido hialurónico de mayor densidad es cuando recuperamos esa estructura. La tendencia en la actualidad es utilizar menos volumen y realzar manteniendo una armonía estética.

En función de la densidad del ácido hialurónico hablamos de durabilidad. Normalmente, sus efectos durante entre seis y nueve-doce meses. A veces, se prolonga hasta los 18, dependiendo de la zona en la que se infiltra. Por ejemplo, en el labio de una persona fumadora, su efecto va a durar menos tiempo porque la movilidad es mayor. El grado de envejecimiento cutáneo por efecto de sol, también hace que la partícula se reabsorba a mayor velocidad. En los pómulos, la durabilidad es mayor porque el movimiento es menor.

Los menos densos se suelen utilizar con intención hidratante, también duran menos que aquellos de más densidad con el objetivo de armonizar un volumen perdido. Por ejemplo, cuando perdemos peso, aparece el típico surco que parece cara de tristeza porque los paquetes grasos pegados al hueso se desplazan hacia abajo, provocando que tengamos una oquedad permanente. Y ahí se puede actuar con el ácido hialurónico. Es maravilloso tener a nuestra disposición un producto que devuelva un poco de volumen sin tener exceso. Porque en nuestra Clínica siempre huimos de los excesos.

Biocompatibles y biodegradables

Las sustancias que empleamos siempre son biocomplatibles y biodegradables. Compatibles con nuestro tejido y con una durabilidad determinada en nuestra piel. Antes, los rellenos y efectos secundarios dependían de que no eran reabsorbibles (en el caso de las siliconas, por ejemplo), lo que provocaba que la armonía del rostro se perdiera con el tiempo. Hoy, se reabsorben y estimulan incluso un poco la producción de colágeno, por lo que se obtiene un resultado natural.

Menos es más

Una de nuestras máximas es que menos es más. Siempre hay tiempo de añadir. En cualquier caso, existe la posibilidad de que si el resultado tiene más cantidad de producto del deseado, tenemos una material, que es la hialuronidasa, una enzima que puede degradar el ácido hialurónico en exceso.

De hecho, nos encontramos con pacientes que vienen con miedo porque han tenido una mala experiencia anterior o porque los medios de comunicación ofrecen imágenes que son antiestéticas. Pero para nosotros, supone una herramienta muy valiosa porque nos permite realizar trabajos que satisfacen enormemente a nuestros pacientes.

Contraindicaciones

No queremos obviar que pueden existir contraindicaciones en algunos casos. En personas que tengan dificultad para la cicatrización (al ser un procedimiento en el que utilizamos infiltraciones) no está indicado por el riego que conlleva que haya una cicatriz.

También pueden existen alergias, pero son casos ínfimos y se podría comprobar haciendo una prueba infiltrando una pequeña cantidad.

Además, no se puede infiltrar en arterias ni dentro del músculo. Por lo que es muy importante conocer la anatomía del paciente para utilizar estos materiales con seguridad.

Nuestro tratamiento

¿Cómo hacemos nuestros tratamientos? Os lo detallamos a continuación para que comprobéis que se hace con el máximo cuidado y con resultados excelentes.

En primer lugar, desinfectamos la zona con un producto que se llama clorhexidina. A continuación, utilizamos anestesia troncular con lidocaína, el mismo tipo de anestesia que utilizan los dentistas para que la molestia sea la menor posible. En algunos casos, se administra ácido hialurónico con intención de aportar hidratación y rejuvenecer el labio. No buscamos el efecto de dar mucho volumen a la paciente. En tal caso, infiltramos en el reborde, sobre perfilado labial. La cantidad de sangrado es poquita y los pacientes suelen estar muy tranquilos porque están anestesiados. Después, inyectamos un poco más de producto en el interior de la mucosa labial para aumentar un poco el volumen del labio inferior y superior para que el resultado sea armónico. Es muy importante realizar un masajeo para que la distribución del producto sea homogénea en toda la mucosa.

Además de en la mucosa labial, utilizamos el ácido hialurónico en otras zonas de distintas densidades. Es importante no olvidar la zona circundante al tratar el labio ni tampoco la de los pómulos, por ejemplo, para obtener un efecto de tracción, de efecto lifting y también en el surco nasogeniano. El efecto del paso del tiempo en ese pliegue suele realzarse debido al efecto de la gravedad, con lo cual va cayendo. De esta forma, le ponemos un soporte y mantenemos los volúmenes sin excesos, mantenimiento de la estructura. Como perdemos base ósea de la mandíbula con el tiempo, el labio tiende a invertirse, no tiene un aspecto jugoso ni hidratado. Y es con este tratamiento con el que conseguimos nuevamente su forma. En el caso del labio, se inflama un poquito los dos días posteriores. A la semana, tenemos el resultado real del tratamiento.

Si queremos más volumen, podemos utilizar otro ácido más denso. Y jugando con las distintas densidades podemos ofrecer diferentes tipos resultados. Por eso, es muy importante, el diagnóstico facial individualizado, con el que disponer de un resultado estético. En nuestra Clínica, siempre buscamos el bienestar del paciente.

Dermoestética

A nivel dérmico, también hay cierto nivel de absorción, que dependerá del grado de queratina que existe en la capa superficial y también de la formulación del producto dermatológico para que penetre con más o menos facilidad. Es cierto que una crema enriquecida con ácido hialurónico o que tenga ácido hialurónico puro de calidad nos va a servir para mantener un aspecto más hidratado en nuestra piel.

De la misma forma, existen complementos orales, la denominada nutricosmética. Y es que, como os hemos contado antes, el ácido hialurónico no solo se utiliza para fines estéticos, sino para otras especialidades como, por ejemplo, la traumatología.

Esperamos haberte aclarado todas tus dudas en este blog sobre el ácido hialurónico y que hay podido comprobar que existen muchos falsos mitos que no son reales. En nuestra clínica, siempre pensamos en un resultado estético acorde con tu bienestar.

#DraIsabelCruz